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Destiny - Análisis de la actualización de abril

Con la 2.2.0 Destiny vuelve a ser como nuestro hogar, tras un largo y en ocasiones arduo viaje. Lo mejor de todo es que, junto a los Guardianes, las risas han vuelto.

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A principios de año, Destiny se encontraba en un lugar un tanto extraño. Su contenido final era tan bueno como cansino: ya habíamos hecho esto 1.000 veces, otras 1.000 aquello e, incluso después de tamaño esfuerzo, muchos de nosotros seguíamos sin alcanzar el nivel límite de 320 de Luz y eso nos resultaba bastante injusto. Es decir, que en vez de ser la atractiva experiencia en la que invertíamos horas y horas y a la que tanto cariño le teníamos, Destiny se convirtió en un título agonizante. Sin pensarlo dos veces, miles de usuarios dejaron Destiny por The Division, ansiosos por poder progresar con sus colegas enfrentándose a nuevos enemigos.

Así que, casi a regañadientes, le echamos un ojo a los cambios y, desde luego, hay que felicitar a Bungie, porque los buenos tiempos han vuelto.

La verdad es que el nuevo contenido PvE (una misión, un Asalto y una variación del Presidio de los Ancianos) no nos dice mucho. Creemos que es mejor ser sinceros y encargarnos de esto, antes de meternos de lleno en lo que sí es novedad. La misión 'Aspirante al Trono' es totalmente normal: un paseíto relajado de A a B en el Dreadnought y un enfrentamiento contra un grupo de Poseídos al final. Vamos, que antes de que te des cuenta, ya se ha terminado. El nuevo Asalto, Blighted Chalice, que cierra la cadena de misiones de "A las puertas", te enfrentará a Malok, el jefe Poseído, que se parece mucho al Santuario de Oryx de la campaña.

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Lo que también nos pareció un poco decepcionante (al menos al principio) fue la nueva variedad del Presidio de los Ancianos, que ahora se puede jugar a nivel 41 y 42 y que realmente no supone ningún desafío para los usuarios experimentados. Lo más curioso es que, al menos esta semana, los tres jefes del nivel 42 son más fáciles que las cinco rondas del nivel 41. Al igual que con la nueva historia y el Asalto, estamos demasiado acostumbrados al comportamiento de los nuevos objetivos, que en este caso son Keksis, el Traicionado y Sylok, el Profanado.

Entonces, si tanto nos quejamos de lo nuevo, ¿cómo es que nos lo estamos pasando tan bien? Pues, básicamente, porque Destiny vuelve a merecer la pena: todos se lo pasan genial con los engramas púrpuras. La experiencia ahora ofrece un sistema de niveles lógico y justo que proporciona mejores objetos según el nivel de luz, de forma que todo merece la pena (bueno, a excepción, por desgracia, de las Incursiones la Cámara de Cristal y el Fin de Crota).

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Ahora bien, sigue habiendo obstáculos muy pesados, como las Pruebas de Osiris o el modo difícil de la Incursión la Caída del Rey. Sin embargo, ahora, el camino hacia el nivel 335 de Luz es mucho más viable en todos los modos de juego, gracias al aumento de la reputación que conseguirás en todas las actividades. Vaya, si hasta ir de Patrulla merece la pena para lograr poco a poco estos objetivos.

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Tras el parche 2.2.0, Destiny tiene una estructura muchísimo más clara en cuanto a la dificultad de los modos. Por ejemplo, el nuevo nivel 41 del Presidio de los Ancianos está recomendado para el nivel 260 de luz, de forma que los nuevos Guardianes podrán probar algo real, pero si de verdad quieres probar el nivel 42, tendrás que tener el nivel 320. Lo mismo ocurre con el Asalto semanal del Ocaso: el de esta semana, Blighted Chalice, tiene un ritmo implacable, aunque a nivel táctico es muy interesante y es un gustazo pasárselo.

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Anteriormente, la mayor parte de nuestro progreso en Destiny: El Rey de los Poseídos se debía a las casi imposibles (y matemáticamente improbables) recompensas del modo Difícil de La Caída del Rey. Era eso o intentar pasarse las Pruebas de Osiris y llegar a la Ronda 5 y descubrir la verdad (que para muchos de nosotros era "qué penita me das por perder"). No obstante, ahora, con un nuevo orgullo y la diversión del propio juego, todos los Guardianes que inviertan tiempo en Destiny podrán llevarse las recompensas adecuadas y ser conscientes de que están más cerca del nivel 335 de Luz. El contenido final de la experiencia sigue siendo un hueso duro de roer, pero al menos la transición de novato a posible campeón ya no es tan dura y decisiva.

La clave de esto se halla en esta frase: "Infundir ahora garantiza el 100% de Luz para el objeto infundido". El hecho de saber que los objetos de nivel de Luz 327 que obtengas de las facciones harán que el resto del equipamiento del mismo tipo suba a ese mismo nivel logra que toda pieza compatible sea atractiva. Es decir, que ahora puedes coger un arma o una armadura extraña y subirla al máximo en cuanto te salga un objeto. Además, que eso ocurra mucho más a menudo gracias al aumento de reputación te amplía las opciones al escoger conjuntos de armaduras y equipamiento. Antes, las limitaciones de tiempo hacían que los usuarios tuviesen que utilizar el mejor equipamiento disponible para poder competir de verdad en el Estandarte de Hierro y en las Pruebas de Osiris o formar un equipo sólido y de calidad en el modo difícil de las Incursiones. Ahora, con la aleatoriedad y el arreglo del sistema de niveles, podemos centrarnos en los atributos del equipamiento que de verdad nos sirvan. A ver, todavía hay que trabajar para conseguir el equipamiento más molón o el que mejor rinda con vuestro estilo de juego, pero es un sistema bastante más razonable.

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Saber que es posible llegar al nivel 335 de Luz quita mucha presión de la experiencia y mejora mucho el humor de los usuarios, haciéndoles saber que su tiempo y esfuerzo valen de algo. Ahora, la habilidad es un beneficio y no un requisito para participar en el título. Sigue siendo necesario tener un equipo fuerte para poder pasarse las Incursiones o alcanzar la victoria en el Crisol. Puede que algunos de nosotros nunca lleguemos al Faro o terminemos el Desafío de Oryx, pero ahora al menos tenemos opciones de lograrlo, es algo justo y realista. De hecho, se podría afirmar que lo peor que hizo Bungie en Destiny es permitir a los Guardianes alcanzar el nivel de Luz 34, sencillamente por llegar hasta Variks cada semana. Básicamente, esto fue una burla para todos aquellos que habíamos trabajado tanto por el juego e hizo que miles de Guardianes sin experiencia tuviesen a su disposición un contenido final para el que no estaban preparados. Pues bien, la actualización 2.2.0 no es lo mismo. El parche de abril ha sido justamente la motivación y la unificación que Destiny tanto necesitaba. Suponemos que unos arreglillos para la Cámara de Cristal hubiesen sido mucho pedir, ¿no?

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